Los últimos movimientos de la milicia hutí contra las petroleras desmantelan la tregua que el grupo había suscrito con EEUU en mayo
Operación de rescate del buque ‘Minervagracht’, que los hutíes bombardearon esta semana en el Golfo de Adén | EUNAVFOR Aspides
Òscar Mateu Barcelona
1 de octubre de 2025
La situación de la navegación comercial en el Mar Rojo vuelve a deteriorarse a tan sólo un mes del segundo aniversario de la crisis, que arrancó con el secuestro del buque ‘Galaxy Leader’ en noviembre de 2023. En las últimas horas, la milicia hutí de Yemen ha reivindicado un nuevo ataque contra un buque de carga occidental, que navega incendiado y a la deriva en estos momentos, y ha anunciado nuevas amenazas contra una lista de compañías petrolíferas y activos marítimos estadounidenses. En particular, este segundo movimiento desmantela de facto la frágil tregua que el grupo rebelde había suscrito con la Administración Trump en mayo de este año, la cual debía mantener las embarcaciones ligadas a intereses norteamericanos fuera del alcance de sus misiles en esta zona caliente de Oriente Medio.
Las petroleras ExxonMobil o Chevron entre las compañías “sancionadas” por los hutíes
El último comunicado de los hutíes llegó en las últimas horas de este martes y se presenta como una “lista de sanciones” contra “13 entidades, nueve personas y dos activos” que habrían incumplido “la prohibición de exportar petróleo crudo de Estados Unidos”. Entre las empresas, se cuentan algunas de las primeras firmas petrolíferas del mundo y del mercado americano, como ExxonMobil, Chevron, ConocoPhillips, Phillips 66 o Marathon, a cuyos máximos dirigentes también se incluye de forma personalizada, y también figura una empresa de transporte especializada en este sector, Diamond S. Shipping, que tiene dos buques incluidos en el listado.
En realidad, el mensaje constituye un calco de las sanciones que la administración estadounidense ha anunciado este año contra las redes de transporte de petróleo que utilizan los hutíes para abastecerse. De hecho, se presenta como un gesto de “reciprocidad” ante las acciones de Washington. La milicia advierte que “ésta es la primera parte” de su respuesta a “las sanciones impuestas por EEUU pese al anuncio de desescalada del 6 de mayo”, y añade que “se utilizarán todos los instrumentos a disposición para confrontar cualquier medida hostil tomada por cualquier Estado contra la República de Yemen”. Desde que los hutíes reemprendieron sus ataques en julio (tras un largo periodo de inactividad) sólo se estaban centrando en embarcaciones que, según sus datos, tuvieran relación con Israel, foco original de su campaña contra la navegación, pero el comunicado pone a los buques con una conexión estadounidense en el punto de mira.
“Las compañías que mencionan los hutíes son listadas y no quieren correr riesgos”
Joel Grau Freight trader y exdirectivo de Clarksons y JP Morgan
Menos clara es, sin embargo, la consecuencia real que el anuncio pueda tener sobre la navegación en una zona que lleva dos años siendo considerada como insegura. “No cambia demasiado la situación. Las compañías que menciona ya no operan en el mar Rojo, Bab El-Mandeb o golfo de Adén, están listadas en bolsa y no quieren correr ese riesgo”, señala Joel Grau, freight trader y exdirectivo de Clarksons y JP Morgan. Se trata, añade, de empresas cuyos “parámetros frente a sus accionistas les impiden que sus traders o fletadores usen buques que no circulen por el cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica)”. Según los datos que monitorizan el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Universidad de Oxford, el número de tanqueros que navegan cada mes por el estrecho de Bab El-Mandeb apenas ha variado en el último año, y se mantiene entre los 350 y los 450. En cambio, hasta el primer ataque hutí de 2023 barajaba una media mensual en torno a los 700 buques.
La importación estadounidense de crudo desde el Golfo Pérsico está en su nivel más bajo en 40 años
“El crudo que circula por el golfo Pérsico y luego por el Mar Rojo y el canal de Suez es eminentemente crudo sancionado, ligado a producción iraní, rusa o venezolana y de interés hindú o chino. Los hutíes no tienen interés en atacarlo”, abunda Grau. Asimismo, el analista señala que, cuando se han producido este tipo de ataques sobre embarcaciones ligadas a estas banderas, “siempre se trataba de un error, porque los hutíes desconocían quién era el armador real del buque, la empresa que realmente lo controlaba”. Además, la importación de crudo del Golfo Pérsico por parte de Estados Unidos estaría en su punto más bajo en los últimos 40 años, con una media de 500.000 barriles diarios en 2024 circulando por el aledaño estrecho de Ormuz, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés).
LA ÚLTIMA VÍCTIMA ES UN BUQUE DE SPLIETHOFF
La histórica naviera neerlandesa Spliethoff era la propietaria de la última víctima hutí, el buque ‘Minervagracht’, una embarcación de carga general con pabellón de Países Bajos y 142 metros de eslora que cruzaba el Golfo de Adén en dirección al canal de Suez cuando fue atacada. La nave recibió el impacto de un misil de crucero este lunes, el cual habría provocado un incendio y la habría inutilizado, según informaciones recientes de la propia naviera y de un portavoz de la milicia yemení. Los 19 miembros de la tripulación fueron evacuados en helicóptero por fuerzas de la operación europea de defensa Aspides, aunque dos de ellos sufrieron heridas y “están recibiendo tratamiento en buques cercanos” de la zona, ha informado Spliethoff en un comunicado. La compañía también ha señalado que está en contacto “con autoridades internacionales y expertos en remolcadores para asegurar y salvaguardar” el ‘Minervagracht’, que iría a la deriva en el momento de escribir estas líneas.
Los hutíes acusan a Spliethoff de realizar escalas en puertos israelíes
El ataque es el primero que reivindican los hutíes desde el 31 de agosto, cuando la víctima fue la embarcación israelí ‘Scarlet Ray’. De hecho, la milicia también ha acusado a Spliethoff de “violar la prohibición de acceder a puertos de la Palestina ocupada” (en referencia a dársenas bajo jurisdicción de Israel), en línea con su política de atacar buques conectados de una forma u otra con el Estado judío. Sin embargo, se desconocen, por el momento, esas conexiones con la empresa neerlandesa dueña del barco o la propia embarcación.
Los hutíes iniciaron sus ataques sobre buques en el mar Rojo, y especialmente en el golfo de Adén y el estrecho de Bab El-Mandeb, en noviembre de 2023, mediante el secuestro del buque ‘Galaxy Leader’. Sus acciones resultaron en el desvío masivo de la navegación comercial hacia la ruta alternativa del cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica), situación que no ha variado desde entonces pese a la remisión de los ataques durante gran parte de este 2025. La violencia ha vuelto al mar Rojo desde principios de julio, en la que las agresiones hutíes se saldaron con la vida de varios tripulantes del granelero ‘Eternity C’.
En declaraciones a la última edición impresa trimestral de El Mercantil, publicada esta semana, el experto en Seguridad y Ciberseguridad Marítima de la organización naviera internacional Bimco, Jakob P. Larsen, constataba que “el mar Rojo continúa bajo amenaza, particularmente para los buques que cumplen con los criterios que han determinado los hutíes, pero los que no lo hacen también están en riesgo por varios motivos: la milicia podría revisar abruptamente esos criterios, basarse en información anticuada o errónea o simplemente equivocarse de navío”. En el mismo artículo, el analista jefe de la firma noruega Xeneta, Peter Sand, augura que la disrupción para las cadenas de suministro en el mar Rojo seguirá activa en 2026.