El protocolo con el Ayuntamiento de Barcelona busca ser más restrictivo con el turismo masivo
Por El Canal Marítimo y Logístico –
17 julio, 2025
El puerto y el Ayuntamiento de Barcelona han presentado este jueves un nuevo protocolo que permitirá reducir el número de terminales de cruceros, pasando de 7 a 5. Se trata de una sustitución del que se firmó en el 2018 bajo el gobierno municipal de Ada Colau, dado que tiene la ambición de limitar la capacidad de este tráfico en un 17%. El proyecto contempla una reordenación del muelle Adossat, que pasa por cerrar dos de las terminales públicas, reconstruir la tercera, la C, y construir un nuevo puente gemelo al Porta d’Europa, como ya avanzamos en este medio, entre otras acciones.
El acuerdo lo han presentado este jueves el presidente del puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. Según han explicado, la inversión público-privada de todas las actuaciones será de 185 millones de euros en el puerto de Barcelona, que se suman a los 265 millones de euros que, según ambas entidades, se han desplegado desde el 2018. De los 185 millones a desplegar hasta el 2030, unos 35 millones de euros se destinarán a la nueva terminal C; 50 millones a la reconstrucción de un tramo de muelle de 650 metros; 90 millones al nuevo puente gemelo al Porta d’Europa, y 10 millones a mejorar la movilidad con la ciudad.
El calendario comienza a correr a finales del 2026 con el cierre de la terminal Sur del muelle de Barcelona, liberando esta zona de actividad comercial. En el mismo tramo del calendario se derrumbará la terminal C para, en su lugar, construir una más moderna, que seguirá siendo pública de gestión privada. Sus obras comenzarán a principios del 2027, y la capacidad máxima del nuevo activo será de 7.000 pasajeros. En el 2027, también, está prevista la inauguración de la quinta terminal privada, la de Royal Caribbean, y el inicio de las obras para desdoblar el puente Porta d’Europa con la construcción de uno gemelo y la mejora del actual.
El protocolo se ha refrendado con la presencia de los máximos representantes del Ayuntamiento y el puerto de Barcelona
No será hasta el 2028 que vuelva a entrar en funcionamiento la terminal C, que seguirá siendo pública, fecha a partir de la cual se podrán derrumbar las terminales A y B. El espacio liberado se rehabilitará, y si bien no se han dado más detalles de los usos, la instalación de un muelle más moderno en esa zona facilitará la instalación del Onshore Power Supply (OPS) en el muelle Adossat. En el año 2029, entrará en funcionamiento el corredor urbano que conectará las Drassanes con el barrio de La Marina del Prat Vermell, y en el 2030 se completará el protocolo con la entrada en funcionamiento de la terminal C y el puente gemelo al de Porta d’Europa.

Según ha señalado José Alberto Carbonell, “queremos priorizar los cruceros de puerto base y cruceros pequeños” para “apostar por la calidad, más que por la cantidad” y alinearse con el debate público acerca de la masificación turística: “Somos conscientes del debate de Barcelona respecto a la preocupación ciudadana en este sentido”. Por su parte, Jaume Collboni ha añadido que “el crecimiento económico debe producirse en sectores sostenibles”, y ha sido firme a la hora de sentenciar que “debemos poner límites al crecimiento de los cruceros en Barcelona”.

