
21 febrero 2023 05:20
Los estibadores del Puerto de Valencia ya cuentan con un monumento en reconocimiento a su labor y, sobre todo, un homenaje a aquellos trabajadores portuarios que en el desempeño de su labor han sufrido graves accidentes e incluso han llegado a perder la vida. Ayer, empresas, trabajadores e instituciones se conjuraron para poner en valor una profesión no exenta de riesgos y peligrosidad, y que ha servido para que los puertos españoles alcancen cotas de progreso y desarrollo nunca vistos hasta ahora.
La profesión de estibador ha sufrido una evolución muy importante en los últimos años. Recuerdo cuando mi abuelo, experto en clasificar tipos de madera para la Cámara de Comercio, me contaba historias sobre su trabajo en el Puerto de Valencia de los años 50 y 60 del pasado siglo, cuando los troncos se apilaban en los muelles y convivían con los cientos de estibadores que día tras día cargaban y descargaban la mercancía ensacada de los barcos, llevándola muchas veces sobre sus propias espaldas.
Esa estampa forma ya parte de la historia no sólo del Puerto de Valencia, sino de todos y cada uno de los muelles a lo largo y ancho del sistema portuario español. La paulatina mecanización de las operaciones y la irrupción del contenedor en el comercio marítimo mundial ha cambiado la fisionomía de los puertos, aunque eso no quiere decir que se haya minimizado el riesgo para los estibadores. El colectivo de trabajadores portuarios ha hecho desde siempre un notable esfuerzo por adaptarse a las particularidades y exigencias de cada época, y cada vez ha sido más consciente de la importancia de implementar protocolos que hiciera cada vez más segura su profesión.
La mecanización y el contenedor ha cambiado la fisionomía de los puertos, pero no ha reducido los riesgos para los estibadores
La importancia del acto de ayer no estriba únicamente en que haya un monumento que a partir de ahora se erige como recordatorio de lo que es ser estibador y la peligrosidad inherente a esa labor -algo que pone a Valencia al mismo nivel de otros puertos europeos-, sino en poner en valor que, sin estibadores, no hay progreso portuario que valga. Administraciones y empresas reconocieron ayer ese rol, y lo hicieron con todas las letras, pretendiendo concienciar a toda la comunidad portuaria de la necesidad de trabajar con todas las garantías.
Desde hace años, empresas y trabajadores de la estiba valenciana colaboran codo con codo en esta materia, conjugando la salud y seguridad laboral con las cada vez más crecientes exigencias del mercado marítimo, una estrategia que está dando sus frutos. El número total de accidentes cayó un 13% en 2022, algo que también se ha visto reflejado en la frecuencia con la que ocurren estos sucesos, lo que habla muy a las claras de lo concienciados que están tanto la parte social como la empresarial, que han hecho de los cursos formativos y las campañas de concienciación una herramienta fundamental para lograr estas cifras.
Estos buenos datos, sin embargo, no deben servir para caer en la autocomplacencia. Empresas estibadoras y el nuevo Comité de Empresa del Centro Portuario de Empleo surgido de las elecciones del pasado jueves tienen muchos retos por delante, como la firma del nuevo Convenio Colectivo. No obstante, sería un error dejar de lado un aspecto de vital importancia como la salud y la prevención de riesgos laborales, algo que hoy por hoy ya vertebra la acción de empresas y trabajadores. De ambas partes depende mantener la máquina de la salud laboral bien engrasada para seguir reduciendo hasta el mínimo la siniestralidad.

