El recinto peruano de Chancay se convierte en otro foco portuario del pulso entre EEUU y China 

Cosco ha logrado bandear hasta ahora la fiscalización del Gobierno peruano sobre su megapuerto exclusivo en la región 

Cosco Shipping Ports Chancay 

Òscar Mateu Barcelona 

13 de febrero de 2026 

El puerto de Chancay (Perú) apenas lleva un año operativo, pero ya se ha convertido en otro foco del pulso geoeconómico que enfrenta a China y Estados Unidos después del canal de Panamá. La infraestructura que controla en exclusividad Cosco Shipping Ports en ese punto del Pacífico ha ganado una batalla legal contra el Estado peruano al bandear judicialmente su fiscalización y supervisión, algo que ha incitado la crítica de Washington y la consiguiente respuesta defensiva de Pekín. Chancay, por su localización, ofrece a China una vía directa de acceso directa a los mercados latinoamericanos, tanto más importante ante la presión que sus activos relacionados -las terminales de Hutchison Ports- sufren ahora en el Canal de Panamá, donde Estados Unidos busca reducir su presencia al mínimo. 

La administración estadounidense califica de “propietarios depredadores chinos” a Cosco Shipping 

Cosco Shipping ha ganado un recurso de amparo por parte del Primer Juzgado Especializado en lo Constitucional de Perú, el cual, a la práctica, bloquea las facultades de fiscalización, supervisión y sanción del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran) del Estado peruano sobre la instalación. En un comunicado, la empresa estatal china ya ha reivindicado que su función es “comercial” y no entraña “extraterritorialidad política, administrativa, tributaria ni regulatoria”. Sin embargo, fuentes de la administración estadounidense expresaban a inicios de semana su “preocupación” ante esa “pérdida de poder” de la administración peruana sobre una instalación que, según sus palabras, se encuentra “bajo jurisdicción de propietarios depredadores chinos”, y declaraban su “apoyo al derecho soberano de Perú” de supervisar el puerto. 

Este jueves, un portavoz del ministerio chino de Asuntos Exteriores ha manifestado que su Gobierno “se opone y deplora intensamente las falsas acusaciones de los Estados Unidos, así como su desinformación respecto al puerto de Chancay”. El intercambio es un eco del cruce de acusaciones que se han producido entre ambas superpotencias en el plano comercial, por los aranceles y también en lo que concierne al supuesto control del canal de Panamá. 

Cosco ya tuvo que lidiar con dudas acerca de la falta de competencia interna en Chancay 

Lo cierto es que la controversia judicial ha perseguido al puerto de Chancay desde su misma inauguración, a finales de 2024. La infraestructura, de nueva construcción, pertenece al capital privado y está bajo el control de Cosco, que ostenta el 60% de sus acciones. Asimismo, se enmarca en la iniciativa Belt and Road (Nueva Ruta de la Seda) que impulsa Xi Jinping desde inicios de la pasada década. Ante su puesta en marcha, Cosco ya tuvo que lidiar con las dudas acerca de la falta de competencia interna -aunque el recinto es de acceso público para las navieras, la estatal china es su único operador-, y posteriormente ha enfrentado presión por sus implicaciones en cuanto a la competencia, en este caso externa, con los demás puertos peruanos. 

Pese a que el último fallo judicial limita el acceso del Ejecutivo peruano en la gestión de la instalación, no se pronuncia sobre su poder de decisión en cuanto a las tarifas que Cosco puede aplicar en ella. Aun así, el Estado peruano ha anunciado que recurrirá la decisión de su instancia constitucional. 

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