Los recintos portuarios mediterráneos se benefician de la reubicación de la producción en Europa por los aranceles

E.M.
Ainoa Vieco Barcelona
4 de noviembre de 2025
El entorno portuario global sigue afrontando retos derivados de las fluctuaciones de los aranceles y las tensiones comerciales y geopolíticas. Esta cuestión ha concentrado parte del debate de la mesa ‘Cómo afrontar las incertidumbres del mercado en las operaciones portuarias globales’, celebrada en el marco de la séptima edición de ‘Smart Ports: Piers of the Future’, organizada por el puerto de Barcelona. La incertidumbre generada por los cambios arancelarios por parte de la Administración de Trump ha alterado las previsiones operativas en puertos de todo el mundo, pero los representantes portuarios participantes en la mesa confían en que la estabilización de estos acuerdos permitirá normalizar sus operaciones. “A medida que se regulen los acuerdos arancelarios, creemos que volverá cierta estabilidad”, ha afirmado el subdirector de Marketing del puerto de Los Ángeles, Christopher Chase.
“La situación del Covid-19 fue prácticamente idéntica a la de los aranceles”
Christopher Chase Subdirector de Marketing del puerto de Los Ángeles
Los últimos siete u ocho meses han supuesto un cambio en la manera en que se hacen negocios internacionales. “Veníamos de una situación relativamente estable en la que los aranceles no eran algo nuevo, hemos tenido aranceles sobre la mayoría de nuestros productos —algunos de ellos bastante elevados— durante décadas, o estaban integrados en los objetivos de producción de muchas empresas, esas tasas arancelarias estaban fijas”, ha señalado Chase. Sin embargo, esta estabilidad se ha desmoronado con los recientes aumentos, como los que se han aplicado a productos como los automóviles importados, que han pasado de tener “un arancel del 2,53% en EEUU durante los últimos 30 o 40 años al 50%, 70%, 80% o incluso al 130%, dependiendo del día y de la cifra que se decidiera”.
Chase ha remarcado que esta volatilidad ha generado una disrupción en los mercados internacionales y ha dificultado la planificación. “Cuando los aranceles se anunciaron en abril, la mayoría de las empresas estaban planificando sus ventas de temporada”, de este modo, “los artículos que se venden ahora o que se venderán en la temporada navideña estaban siendo adquiridos y fabricados en abril”. “Tener un precio nuevo cada día hacía el proceso muy, muy difícil, y generaba disrupciones en el mercado”. Por ese motivo, “hemos aprendido que debemos planificar siempre ante cualquier eventualidad”. Según el representante del puerto estadounidense, la situación actual guarda grandes similitudes con lo ocurrido durante la pandemia del Covid-19: “Una interrupción inmediata de muchos envíos —no de todos, pero sí de muchos—, seguida por una avalancha de mercancías que regresaban”.

