REVISTA PUERTOS Y NAVIERAS – 22/04/2022
El imprevisto fallecimiento del naviero Antonio Armas, ha precipitado los acontecimientos, de un grupo naviero que ya tenía en venta algunas de sus divisiones.
La compañía ha quedado en manos de los herederos de Antonio Armas, sus hijos y su mujer, que no parece que tengan mucho interés, en seguir con un complicado negocio, al que Antonio Armas estaba atado por cuestiones emotivas y sentimentales.
Su hijo Antonio Armas Mead, está más ligado a negocios de hostelería y de ocio, y verdaderamente nunca se ha ocupado mucho de la compañía. Tiene también una hermana Alejandra que tiene sus propios negocios y que ha estado ajena a la compañía.
Por tanto y habiendo estado también su mujer alejada de la gestión, no se puede decir que haya continuidad familiar al frente de Armas Trasmediterránea.
A esto hay que añadirle que la compañía, el grupo se halla prácticamente intervenido por los bonistas acreedores, que casi tienen la mayoría económica de la compañía, si bien habían pactado con Antonio Armas padre, mantenerle los derechos políticos, hasta su jubilación en dos años, en 2024.
Ausencia que ahora se ha venido a precipitar por su triste fallecimiento.
Como producto de esta situación, parte del mando empresarial ya residía en los bonistas, que habían nombrado al director general y consejero delegado, el piloto de aviación Fernando Val. El mando de la compañía está más alterado si cabe.
Fernando Val, tampoco tiene ninguna experiencia naviera, y él mismo reconoce que poco sabe de barcos. Estaba más bien the controller, de contrapeso, del presidente fallecido Antonio Armas, y además en una función de búsqueda de los créditos del gobierno para empresas en dificultades por cuestiones del covid.
Con esta situación, y habiendo avanzado mucho Antonio Armas padre, en sus conversaciones con Emanuele Grimaldi, tras venderle la parte de Baleares, en la venta de los negocios del Estrecho, Alborán y Cádiz Canarias; la situación es ahora aún más propicia para una venta en bloque de todo el grupo, si hay postores.
Se ha despejado el escollo, que suponía qué Antonio Arma, quería conservar a toda costa la línea Cádiz Canarias, dentro del perímetro de sus compañía canaria, Armas, para mantenerla en solitario deshaciéndose de los negocios peninsulares.
Ahora parece que ya no hay un interés familiar, en conservar todo el grupo, incluida la parte de Canarias, el origen de Armas.
Esto facilita las opciones de venta y de compra al vender una parte interesante, que al fin y al cabo supone estratégicamente Canarias, para cualquier naviero
Canarias y más ahora que parece que habrá buena relación con Marruecos, es la llave de entrada a West África.
Un lugar, Canarias, con tráfico consolidados, con una población de la Unión Europea y por tanto atractiva para cualquier naviero que además tenga intereses en África.
Esta es la situación de Grimaldi que tiene una importante división de buques destinados a África qué lleva el hermano de Emmanuel Grimaldi.
También tiene interés GNV, y su naviero Apponte siempre atento a movimientos estratégicos a largo plazo.
Todo depende del reparto que los italianos se están haciendo del Mediterráneo y en este caso de el negocio de Canarias.
Está claro el interés de GNV en Balearia, y su negocio balear como hizo antes Grimaldi con Trasmediterranea.
La situación final ideal para los dos italianos, sería que GNV se quedase con Balearia, en Baleares, con lo cual se abrían repartido el Mediterráneo español y que en Canarias pasase algo parecido.
No es comparable el negocio que tiene Balearia en Canarias, donde tiene un acuerdo con Fred Olsen para explotar la línea Huelva Canarias, y evidentemente Armas es una pieza mucho más importante por la que Grimaldi querrá pujar cuanto antes. Ya que se ha entendido con Armas y con los bonistas, una vez, puede redondear la operación antes de que GNV ponga un pie en Canarias.
La situación se está acelerando tras el fallecimiento de Antonio Armas y todas las posibilidades sonn para que sea Grimaldi, el que compre todo el grupo Armas Trasmediterránea, pero para eso hay que entenderse con los bonistas y con los herederos que aunque parecen en disposición de vender siempre pueden complicar la operativa.


