El gigante asiático podría volver a la diversificación de socios comerciales, especialmente relevante del 2016 al 2020
19 diciembre, 2024
La toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos el próximo mes de enero traerá consigo una “volatilidad del comercio global”, según la consultora Drewry. En concreto, se fija en el comercio de graneles sólidos entre China y Estados Unidos, y la creciente diversificación de socios comerciales entre ambas potencias, un fenómeno que ya se dio en el mandato 2016-2020 del republicano y que espera repetirse en los próximos cuatro años.
Uno de los segmentos que más destaca Drewry en este apartado es el comercio de sorgo entre Estados Unidos y China. Estados Unidos representa el 56% de las exportaciones mundiales de sorgo, y el 94% de lo que exporta se dirigen a China, que es el principal importador de este granel en el mundo. Con el escenario que se avecina, China podría diversificar su importación desde Brasil, que aunque no es un país exportador, produce sorgo “en abundancia”, incide la consultora.
Otro de los segmentos en los que se fija Drewry es en el carbón, que experimentará una “expansión en la producción nacional” en el próximo mandato. Aunque la consultora publicará próximamente un informe más detallado sobre esta mercancía, que en los últimos años ha contraído su extracción, augura que “el aumento de la producción de carbón ayudará a las exportaciones de Estados Unidos, impulsando la demanda de transporte de carga seca a granel”.

Las exportaciones de carbón desde Estados Unidos tocaron techo en el 2018, durante el segundo mandato de Trump
En definitiva, Drewry hace un balance pre-legislatura y pronostica un “impacto pronunciado” en las relaciones que Estados Unidos mantiene con sus socios comerciales. Basándose en el precedente de la anterior legislatura de Trump, los efectos sobre los graneles sólidos no solo se notarán sobre el comercio de sorgo y carbón, sino también sobre la soja, que en el periodo 2016-2020 ya experimentó un declive en las importaciones desde Estados Unidos con destino a China.
En las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y China entra un tercer vector, que es Irán, para la que se esperan sanciones. A las sanciones contra Irán se le sumarán los aranceles ya anunciados a las importaciones desde Canadá y México, aunque Drewry se muestra escéptica sobre si las tarifas impactarán al volumen de la entrada de graneles sólidos, ya que “seguirá siendo más económico” importar desde estos países antes que acudir a socios “más lejanos”.


