La organización del sector cereal Asfac denuncia que el conflicto laboral sigue afectando en un contexto de gran necesidad importadora

Descarga de cereales en el puerto de Tarragona | Autoridad Portuaria de Tarragona
ÒSCAR MATEU Barcelona
13 de julio de 2023
Las partes en conflicto en la estiba del puerto de Tarragona estarían cerca de suscribir un acuerdo temporal, cuyo objetivo sería el de minimizar las consecuencias de su desencuentro laboral sobre la actividad del recinto. La medida sería provisional, mientras no se alcance una solución definitiva. Así lo ha dado ha conocer la Asociación Catalana de Fabricantes de Alimentos Compuestos (Asfac), organización empresarial que viene denunciando los efectos del conflicto para las empresas de su sector. Según un comunicado de esta patronal, se tiene constancia de que “los últimos movimientos por parte de empresas y trabajadores podrían cambiar el panorama, con un acuerdo que podría mejorar la situación, con más personal y con una asignación de manos más equitativa para todos”.
Aunque sin añadir más detalles, la información ha sido confirmada por la Autoridad Portuaria de Tarragona, que ha asumido un papel de neutralidad entre las partes desde el inicio de la negociación. Según fuentes del recinto, “desde hace unas semanas, empresas y representantes de los trabajadores están trabajando más intensamente que nunca para llegar a un acuerdo”.
Asfac advierte que la campaña de importación de cereales requiere descargar un buque panamax cada dos días
Estos acontecimientos se producen pocas semanas después de que varias organizaciones del sector del cereal denunciaran ante los medios los efectos del conflicto laboral. La principal preocupación de estas asociaciones reside en los tiempos de descarga de los buques, que estarían por debajo de los óptimos en un contexto de gran necesidad de importación de grano debido a la sequía. A pesar de las nuevas informaciones, Asfac ha vuelto a reiterar su preocupación y ha alertado de que el inicio de la campaña 2023-2024, que empezará después del mes de agosto con la llegada de navíos de varias partes del mundo, “puede acarrear una tensión que ahora mismo el puerto de Tarragona no sufre: los almacenes están llenos, pero los ritmos de descargas de barcos son en algunos casos del orden de un 50% menos”.


