La naviera enfrenta un 2026 con más contracción económica por la sobrecapacidad, el retorno a Suez y la inestabilidad geopolítica

A.P. Möller-Maersk
Òscar Mateu Barcelona
5 de febrero de 2026
El gigante naviero AP Möller-Maersk ha cerrado el ejercicio 2025 con claras señales de lo que está por venir en el negocio marítimo: un vuelco en la relación oferta-demanda que amenaza la rentabilidad de los armadores. En el caso de la danesa, sus cuentas se han saldado con el peor resultado económico de los últimos cinco años, con beneficios que suponen la mitad de lo que la empresa ganó en 2024. La vulnerabilidad en sus márgenes operativos es clara porque 2025 no ha sido el peor en facturación en lo que va de década, y los volúmenes que ha movido la compañía han crecido el 5% respecto al ejercicio anterior.

En total, Maersk facturó 53.988 millones de dólares, el 2,7% menos que en 2024. Aunque es una cantidad alejada de los dos años que sucedieron a la pandemia del Covid-19 (2021 y 2022), que el armador siempre ha calificado de “extraordinarios”, está alineada con el desempeño de los últimos tres ejercicios y es superior al de 2023. Sin embargo, tanto los beneficios netos como los márgenes operativos de Maersk van a la baja: los 2.915 millones de dólares de 2025 son el 53% más bajos que en 2024, y tampoco alcanzan los 3.908 millones de dólares de 2023. El margen operativo (margen de ebit) queda en el 6,5%, cinco puntos por debajo del de 2024 (11,7%) y un punto por debajo del de 2023 (7,7%).

Aun así, la cúpula directiva de la naviera ha hablado de “desempeño fuerte” y ha contextualizado la situación en un escenario de inestabilidad política y, sobre todo, de una “creciente sobrecapacidad” de la flota marítima que está llevando los fletes a la baja. De hecho, Maersk cierra el año con una utilización de su buques del 94%, que atribuye al sistema de la Cooperación Géminis, y sitúa su contracción en una tendencia general que afecta a toda la industria, es decir, de igual forma a sus competidores. Pero alerta de lo que está por venir: “En 2026 intentaremos mover más contenedores y enfocarnos en incrementar la rentabilidad, pero el mercado tiene muchos vientos en contra”, ha advertido su consejero delegado, Vincent Clerc, en una llamada con los inversores del armador.
1.000 DESPIDOS EN TODA LA RED CORPORATIVA DE MAERSK
El grupo A.P. Möller-Maersk también planea recortar costes a través de despidos en la plantilla. Concretamente, la compañía ha anunciado una reducción del 15% de su equipo corporativo, lo que equivaldría a “unas 1.000 posiciones” de las 6.000 que tiene este segmento de la empresa. “Maersk reduce costes corporativos en sus sedes, regiones, países, por un valor anual de 180 millones de dólares”, han especificado sus fuentes. Los procesos de “notificación y consultas ya se han iniciado”, añaden.
Uno de esos vientos es la situación geopolítica, que asume guerras arancelarias que pueden afectar a la economía mundial y, por ende, a la demanda de transporte marítimo. Pero de forma indirecta, también lo es el retorno al Canal de Suez (Egipto) tras la crisis del Mar Rojo, puesto que añadirá más capacidad a la flota global y contribuirá a rebajar todavía más los fletes. La naviera danesa ha sido una de las más visibles en iniciar ese retorno, pero su consejero delegado ha dejado claro que “ni somos los primeros en volver” ni ese retorno busca ser abrupto: “Los tránsitos en general en Suez han crecido el 53% en enero y nosotros no somos tan agresivos como CMA CGM en enviar nuestros buques. Apenas ha habido unos pocos de Maersk”, ha enfatizado. Según sus planes, el “regreso de Maersk depende de la situación de seguridad. Constatamos que era suficientemente seguro volver en una fase 1, con escolta naval. Pero la escolta naval es limitada. El próximo punto de inflexión se dará cuando creamos que es seguro transitar por la zona sin esa escolta”, ha explicado el directivo.
“No somos tan agresivos como CMA CGM en regresar al Mar Rojo”
Vincent Clerc Consejero delegado de A.P. Möller-Maersk
Ante estas perspectivas, la naviera no proyecta un 2026 boyante. De hecho, prevén que el resultado ebit pueda acabar siendo negativo, algo que no ha ocurrido en ningún ejercicio posterior a la pandemia del Covid-19. La horquilla que ha presentado la empresa este jueves oscila entre pérdidas de 1.500 millones de dólares y un beneficio de 1.000 millones de dólares, con un ‘cash flow’ que podría bajar hasta los 3.000 millones negativos. Y ello pese a augurar un crecimiento del mercado contenedor de entre el 2% y el 4%. “Ya sea por el retorno a Suez o por la introducción de nuevos buques, tendremos una sobrecapacidad de entre el 4% al 7%. Para resolverlo, deberá haber achatarramiento, pero todo depende también de la velocidad en el retorno al Canal. Habrá unos cuantos trimestres con oscilaciones, y al final todo depende de lo rápido que la industria sepa reaccionar a la situación”, ha resumido Vincent Clerc.
FLETES EL 17% MÁS BAJOS EN LA DIVISIÓN MARÍTIMA
La curva del flete marítimo aupó las ganancias de Maersk (y otras navieras) en 2024, y esa misma curva las ha reducido en 2025. El grupo danés calcula que el precio medio del flete ha descendido el 17% en la comparación interanual, lo que ha afectado de pleno al rendimiento de su principal línea de negocio, la división marítima. Con una facturación el 6,5% más baja (35.000 millones de dólares), el ebit se desploma más del 100% (a los 1.400 millones de dólares) y el margen operativo baja del 12,7% al 4% respecto al año anterior. La empresa señala que ha logrado reducir su consumo de combustibles durante el periodo, una estrategia que seguirá, en línea con la reducción de costes, para mejorar rendimientos en 2026. Asimismo, también buscará reducir su dependencia del mercado ‘spot’ o de los contratos de corta duración con sus clientes, que ahora significan el 55% de la actividad. Este año, Maersk quiere alcanzar un reparto del 50% con los de larga duración (más de tres meses).

